miércoles, 11 de mayo de 2011

La pasada noche fue horrible. Una espesa y pesada noche diría yo. Como de costumbre -pues ya nos conocemos mi cuerpo y yo-, en temporada de exámenes se nos des-regulan los ritmos circadianos y por noche es cuando soy persona y puedo estudiar. La pasada, parecía una más; empiezas a estudiar, te vas cansando, te tomas un red bull (mekk!!) para aguantar más y sigues con la oratoria. Continúas hasta que ya a las 06:00 am tus ojitos se van con Morpheo y obviamente, les acompañas.

Todo bien. Hasta que a la hora siguiente te despiertas sobresaltado de un sueño donde unos perros querían morderte. Mis sueños y yo, un trauma de la infancia en este caso.

Bien, simplemente una pesadilla.

Vuelves a cerrar los ojos y compruebas que tu cuerpo está entrando en una fase distinta a la del sueño, pues se te está empezando a descomponer, la cabeza te da vueltas, te cuesta respirar, un luchador de sumo se sienta en tu pecho y en tus extremidades se están colando unas simpáticas hormiguitas que a corto plazo te duermen tus piernas y brazos.

Bien, aquí ya las cosas no van bien.

Te despiertas sobresaltado, te levantas, el suelo parece una montaña rusa de DisneyLand París, te miras al espejo y pareces una mezcla entre Cásper y Özil (este último por las ojeras) y se te ocurre recorrer el largo (¿largo?) trecho hasta la cocina para ver qué haces.

Ahí te preguntas que por qué has ido a la cocina y has encendido todas las luces del mini pisito. Pero ahí estás, medio mareado en frente de la encimera.

Vuelves a recorrer el inmenso (¿Inmenso? ¿Seguro que estoy en mi piso?) trayecto hasta tu habitación, te sientas en la cama pensando que te quedan “3 telediarios” y tu brillante pero tullido cerebro se pone a recordar: centrémonos, en estos casos, ¿Qué me haría mi mami?. ¡Buas! ¡Mierda! ¡Cómo la hecho de menos!.
Avanzan los segundos y tu cerebro, que ahora está en modo muñequito naranja (ausente), sigue teniendo lúcidos pensamientos y recuerda que estás estudiando medicina y que te diagnostiques (craso error). Te tomas el pulso, está bien. Te miras las conjuntivas y las pupilas -¿Dónde están?-, te intentas tomar la tensión - ¡ups! ¡Si eso es lo que se mide con el aparatito ese de inflar globos!- y luego piensas, ¿me estaré quedando sin azúcar? ¿Me estaré muriendo? ¿Próximo infarto?.... ¡Maldito cerebro!

Te tranquilizas, llamas a tu chica (que la pobre estaría soñando que Dani Martin la llevaba de la mano) por eso de que si me pasa algo, que no me encuentren muy tarde y con el cuerpo en avanzado estado de descomposición, le cuentas toda la función de teatro, te sugiere que son nervios por los exámenes (y tú dices, esta chica sabe más que yo de medicina ¡cáspita!) y más o menos la excursión por la montaña rusa de DisneyLand va llegando a su fin.

La pasada noche (que os he contado en modo humorístico, pero que yo me asusté), me ha servido para ver que ya no soy un niño, sí, suena duro, pero es verdad. Que como dice la canción, “que ya no hay papa y ya no hay mama, sólo un gelocatil de madrugada”, pues, los mimos y la sabiduría de tu madre ya no están y simplemente tú solito debes de cuidarte, y más aún cuando vives solo 

¡Bienvenida mi querida siguiente etapa!

Una pena, aix...

5 comentarios:

Drew dijo...

Creo que es lo peor de vivir solo, lo indefenso que te sientes cuando estás enfermo....
Es que nos creemos que vamos a ser jóvenes toda la vida y cuando nos queremos dar cuenta, resulta que nos hacemos mayores... que mala es la edad!

El paciente y tú dijo...

Pues sí, tienes razón. No había tenido ese sentimiento hasta anoche, luego por el día, hasta te echas unas risas pero en el momento madre mía!!

veremos esta noche...XD

Esther dijo...

A pesar de que me solidarizo contigo por lo mal que lo has debido de pasar (yo también tuve alguna que otra crisis de ansiedad en momentos de exámenes) me ha encantado el tono de humor en que cuentas todo y ya con la referencia a ECDL me has ganado (es q yo siempre he sido muy fan jajajaja).

Ánimo y mucha suerte que en nada estarás tirado en la playa recordando con risas estos malos momentos!!!

Yáiza dijo...

Menuda parasomnia eso del luchador de sumo sentado en tu pecho! Esto está descrito, si te sirve de consuelo, y se suele asociar con la parálisis del sueño. Un día voy a hacer una entrada sobre esto...
¡Suerte con los exámenes! Yo también estoy en ello... c

El paciente y tú dijo...

Hola Yáiza...

No creo que se parasomnia, me desperté sobresaltado por la pesadilla y luego me vino toda la "retaila" de síntomas. Además, he seguido con esos ataques y estaba en pleno día...sin ir más lejos ayer por la tarde, noche, madrugada...

Son crisis de ansiedad que después de unos cuantos años con exámenes me están atacando ahora...aix...

saludos!

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