miércoles, 17 de julio de 2013

- ¿Qué quieres ser de mayor, pequeño?
- Voy a ser médico.

He imaginado tanto, tantísimo, cómo sería esta entrada, que ahora no me salen las palabras. Escribiré "tal" (pensaba...), pero también mencionaré "aquello otro" (volvía a pensar...), será emotiva (imaginaba...).  Tanto diseñar mentalmente y tanto abarcar que ahora sólo me salen pequeñas lágrimas en vez de letras...

Me emociono, sí, y no lo escondo.  Cuando comencé en esta carrera (de fondo), jamás imaginé que iba a tener tantas piedras en el camino, tantos reveses, tanta frialdad en ocasiones, tantas desilusiones, golpes, asperezas, desengaños, golpes, bajadas, ansiedades, golpes...golpes...Sabía que no iba a ser fácil, la elegí a ella porque no había otra, mejor dicho, no existía otra, ¿difícil? Sí, mucho, pero ¿Y qué?.  Mi padre desde pequeño siempre se encargó de decirme que "Siempre terminamos rompiendo una piedra, por muy dura que sea".  Y siempre tuvo razón.  No entré en mi primer año de selectividad en la universidad, tuve que esperar al siguiente para hacerlo.  Sólo existía medicina.  Y el año pasado no logré terminar la carrera en mi año, lo que fue un durísimo golpe para mí, ver cómo mis compañeros llegaban al "final" y yo otro añito más fue muy desesperante.  Desesperación, esa es la palabra.  Luego ver cómo escogían plaza, la ocupaban, la ejercían, sus primeros sueldos...me convertí en mi propio enemigo.  Mucha impaciencia.

En total 8 años he tenido que esperar para romper "esa piedra".

- ¿Qué quieres ser de mayor, chaval?
- Voy a ser médico.

Recuerdo cada emoción (buena o mala) que he vivido en esta etapa de mi vida y a cada persona que me ha acompañado.  Las hubo que sacaron billete de vuelta pero también de ida, otras que decidieron quedarse, muchas que sólo pararon a repostar y algunas que definitivamente, eran parte de este viaje.  
La primera vez que despedí a mi familia desde mi piso (¿desde dónde? Ala...mi piso...en Lleida), la primera vez que me llevé tuppers (lentejas y puchero), la primera vez que pisé una clase de medicina (embriología), la primera vez que saludé y hablé con alguien (Pepe y Dani, de Elche y Alicante, respectivamente, muy grandes!), la primera vez que hice la compra yo solito (en el Carrefour de Lleida), la primera vez que pisé un hospital con la bata (cuidados paliativos), el primer paciente que visité como estudiante (Lorenzo), la primera vez que me puse malito y mi madre no estaba mimándome (Gripe), la primera vez que hice una locura abusando de mi libertad (irme a Salou a las 5 de la mañana para ver amanecer en la playa), la primera vez que una noche me agobié y paseé (con Laura, una grandísima persona), el primer examen de la carrera y el cual suspendí (Física médica, yo soy de muchas letras, no de números), la primera vez que comí en el hospital (de primero "paella" y de segundo un muslito de pollo), la primera vez que lloré (echaba mucho de menos a mi familia), la primera vez que me escapé a Almería (el 1 de Noviembre, sin avisar, les llamé cuando ya estaba delante de la puerta), la primera vez que necesité conducir para olvidar (hacia Viella, hermosísimo lugar al que volveré), la primera vez que me hicieron daño (mejor olvidarlo), la primera vez que aprobé todas (el primer año), aquella vez que alguien vital para mí marchó al cielo (lo he conseguido mamica)...perdonadme.
La primera vez que hice la historia clínica a un paciente (una, en este caso, mujer que acudía por crisis asmática), la primera vez que entré a quirófano (un tumor cerebral, me mareé), la primera vez que....

Y así podría seguir casi toda la noche, pero tranquilo lector, no voy a castigarte así.

- ¿Qué estás estudiando tú?
- Voy a ser médico

Quiero agradecer de corazón a todas y cada una de las personas que me han acompañado en este viaje, que como digo, ha durado 8 años.  A todas, sin excepción, estén o no en mi círculo...porque todas me han aportado su granito de arena para conseguir mi meta, pese a que quizás en el momento no lo supe ver así.  Querido lector, las personas entran y salen de nuestras vidas porque así tiene que ser, y las que salen, también te ayudan a ser como eres.
Pero por supuesto, toda mi admiración, cariño, amor, devoción y todo mi sentir va para MI FAMILIA.  Les he dedicado más de un post, pero es que no me canso de repetirlo, para mi es lo primero, es mi punto de equilibrio, mi base...sin ellos no soy absolutamente nada.  Mi padre me ha enseñado desde pequeño a no conformarme con poco, a luchar, luchar y más luchar aunque las cosas se pongan feas, a persistir, a no rendirme jamás, a ser agresivo con lo que deseo, a mirar las cosas de frente, a tener mucha personalidad ante el miedo...mi entereza se la debo a él; me transmitió que la profesión más bonita era la de ser médico y por supuesto no se ha equivocado.  Gracias papá, te quiero.  Mi madre, puf...mi reina, mi princesa, esa que siempre ha estado ahí, un beso, un abrazo, una caricia, un "ahiii mi niñoooo", un "cariño no estés así, estoy segura que todo saldrá bien", un "ánimo que tú puedes, eres muy grande", es mi todo, moriría por ella, moriría por su cariño, ese que me ha transmitido, la ternura...Gracias mamá, te quiero.  Mi hermana, mi niñera cuando era pequeño, mi segunda madre, la quiero con locura, mi donante de mimos, mi cómplice de sentimientos, mi otro yo...una grandísima mujer y madre.  Mi hermano, mi mentor, siempre lo he mirado con admiración, desde que marchaba a Granada para estudiar, cuando venía y pasaba los cortos findes conmigo, cuando me llevaba a todas partes, joder me hacía muy feliz! y el día que lo vi por primera vez con la bata de médico puesta fue todo un orgullo para mí, ser como él; un grandísimo hombre y desde hace unos años, un padre ejemplar.  Mi sobrino, para mí como mi hijo, es una personita increíblemente cariñosa, atenta, tierno, inteligente, mágico...siento en el alma no poder pasar más tiempo con él, pues cuando lo hago, es una inyección de cariño, de sentimiento...hace unos días lo enseñé a montar en bici y sé que es una cosa muy simple, pero no veas lo que me llenó; te quiero pequeño! Y luego están mis sobrinitas, que son preciosas!!!! A las que veo muy muy poco (viven en Vigo) pero que quiero con locura, son las más pequeñitas de la familia y ya os podréis imaginar...
Y por último, está el resto de mi familia...que como les dije el día de mi graduación "Si alguna vez llego a ser un gran médico, será todo gracias a vosotros".  Os quiero muchísimo.

Querido lector, hoy por fin, este que te escribe y que tanto te ha escrito sobre objetivos, por fin ha cumplido su sueño.  La carrera (de fondo) ha llegado a su meta.

- ¿A qué te dedicas?


- SOY MÉDICO.

miércoles, 27 de febrero de 2013


¿Me podéis hacer un favor?
Moved los dedos de vuestras manos.

Cualquier superficie es susceptible de ser tocada, sentida...infinidad de información con sólo un simple gesto que nos lleva menos de un segundo realizarlo.

¿Me hacéis otro favor?
Quiero que vayáis y sintáis el agua, me da igual de dónde, de un grifo, charco, lago, río, lluvia...saca tu brazo por la ventana si es así, verás que sensación.  Después, busca cualquier tipo de tela, terciopelo por ejemplo. Pasa la sensible yema de tus dedos sobre el material, una y otra vez.  Siéntelo. ¿Qué te inspira?  Prueba ahora a coger cualquier alimento (¿qué tal algo dulce?) y llévatelo a la boca.
Me encantaría que también hicieses algo más.
Ponte delante de tu pareja o amigo/a...en definitiva, cualquier persona con la que tengas confianza.  Ambiente tranquilo, sin molestias, sin ruidos.  Acércate a esa persona, hasta tal punto que sientas su calor, su olor corporal, oyendo sus inhalaciones y espiraciones.  Muy cerca, pero sin llegar a tocaros.  Cerrad los ojos, ambos, que se apague la luz y que en este momento sólo vuestro oído y tacto sean quienes manden.  Empezad a tocaros, con un orden.
El pelo por ejemplo, escudriñar cualquier mechón, seguid con los dedos cualquier pelo...que vuestra imaginación premie.  Las orejas, dibujad su forma, acariciarlas suavemente, sentid lo duro y blando de ellas. La nariz, el mentón, pómulos, la frente, los ojos, labios, cuello, hombros, brazo, antebrazo...
Cogeos de la mano y analizarlas, con movimiento, sin él, pero recuerda, siempre con los ojos cerrados.
Si es tu pareja la que está delante, hazle el amor, siente a esa persona, disfruta de su hermosura, de sus curvas, de su sexo, de su tacto, de sus movimientos...todo.

¿Os habéis sentido? ¿Ha sido difícil?
Empleamos demasiado tiempo con la vista ¿Verdad?.

Bien, ahora quiero que salgas a la calle, ve a cualquier sitio, a tu sitio. Anda, anda más deprisa, corre, salta, elévate todo lo que puedas...y luego túmbate, ¿qué tal sobre césped? Toca el verde e incluso mánchate las manos.

Y ahora, si me permitís, os voy a implorar el último favor.
Contestadme a algo, ¿Os ha costado algún esfuerzo algo de lo que os haya pedido?

Lamentablemente, nos damos cuenta de los mínimos detalles demasiado tarde, nos queremos poco y deberíamos querernos mucho más pues no somos conscientes de la aparentemente banal pero rica información que nos rodea y que sentimos cada segundo, minuto, hora o día.

Fdo.: Alguien en silla de ruedas que no puede sentir o hacer todo ello.

martes, 19 de febrero de 2013

 
La mañana anterior fue la primera vez que le eché valentía a eso de acercarme a los pacientes.  Mi bata y yo, nos quedamos rezagados de los compañeros y decidí quedarme charlando con un anciano, aquejado de patología pulmonar, grave.  Hablamos de todo y nada, como toda primera conversación con alguien: de fútbol, de dónde era yo, de dónde él, cómo se encontraba...pero sobre todo del deporte rey.  Y es que él era del Barcelona y yo del Madrid, bien! (pensé) buen punto para empezar a entablar confianza, yo me metí con él y viceversa.  Le arranqué una sonrisa.
 
Al día siguiente de prácticas, entré en la sala de médicos de la planta y en la pizarra donde constan los pacientes, seguido del número de habitación de mi nuevo amigo estaba escrita la palabra "Éxitus".
 
Sinceramente os digo que por aquel entonces no sabía lo que significaba esa palabra, aunque mi razón me advertía que quizás era lo que no quería que fuera.  Efectivamente. 
 
Y es que, vivimos en un éxitus constante.  Mueren días en agendas, yacen memorias en coma y desgraciadamente, fallecen sentimientos a diario. Afortunadamente, también pasa a mejor vida el dolor.  Equilibrio perfecto.  Lo malo, es que este último parece que goza de inmunidad a toda vacuna con "olvidar" como principio activo.  No nos engañemos, tendemos siempre a recordar el dolor de determinada época por encima de cualquier otro sentimiento.  Aquí es cuando los de primera fila patrocinan las típicas frases de mirar hacia adelante, descubrir el lado positivo, hacerle cosquillas a la vida y tropecientos mil marchitos tópicos más que se supone que como agua de mayo aliviarán todas tus penas.  ¿Admitimos agua de mayo en vez de alcohol? ¿Es que acaso el mejor y más positivo de los psicólogos no se puede deprimir?
 
Mueren lectores a diario (ya no les gustas), followers (pensaba que...), amigos (se reencarnan en enemigos), enemigos (en amigos), células, creencias, principios, lunes, martes, miércoles....lunes, martes, miércoles...tu bolígrafo favorito (puta tinta), tu planta preferida (el verde dió paso al amarillo), tu Pou (un infarto, era obeso)...
 
Soy de los que piensa que, ese paciente que agonizaba, merece morir en paz y dejar de sufrir, que todos esos sentimientos, recuerdos, dolor, días y demás temas mencionados, si mueren es porque tenían que hacerlo.  Todo muy simplista, pero, ¿Me lo explicas tú mejor?.
 
Y quién sabe, quizás este "último" post sea la esquela de este blog, sólo el tiempo lo dirá. Cierto, también es susceptible de éxitus.
 
Me doy por satisfecho, le arranqué una sonrisa.

lunes, 7 de enero de 2013

Ayer me sentí como un niño después de mucho tiempo.  Quizás tuvo que ver que era víspera de Reyes pero, esa sensación de sonrisa de crío mezclada con impaciencia infantil hacía tiempo que no la experimentaba.  Pasé casi el día entero buscando el regalo para mi sobrino (al final encuentras donde menos te lo esperas como siempre), lo escondí cuan perro entierra su preciado hueso, cogí caramelos en la cabalgata como antaño y luego terminé ejerciendo de Rey Mago adelantado al 6.  Todo por su sonrisa.

Y es que a veces se nos olvida que fuimos pequeños y ya os digo yo, que algo entiendo de anatomía, que en alguna parte de nosotros nuestra vena infantil sigue recibiendo sangre.  Vivimos inmersos en un destino y no disfrutamos del camino, todo el rato pensando en los objetivos, mirando relojes imperativos y se nos acelera el corazón por "¿y si no llego?", en vez de por dulces experiencias.
Para eso están los libros y la buena música, para evadirnos de lo que nos rodea.  No nos equivoquemos, leemos porque queremos imaginar ser personaje de otra vida, y escuchamos notas para tranquilizar a nuestro cerebro hastío de tanto juego de ajedrez.  Estaría bien vivir cada día una historia diferente, ¿verdad?

Un lunes quiero ser ese pobre Bukowski que llora alcohol de lágrimas por la fría calle, cansado, sólo, autoboicoteándose, imaginando letras que se hacen el amor en libros entre trago y trago.  No importa a donde ir, sino tranquilizar esa voz que tiene por apellido conciencia.  Después de despertarte en algún banco de cualquier parque te das cuenta que enlazaste con el martes.  Hoy me apetece ser aquel mendigo de amor, que anhelaba ser juzgado sólo por cómo era, duchándose en baños públicos, compartiendo mendrugos de pan y perdidamente enamorado de alguien que paradójicamente, después de limpiarse bien sus retinas vio aquel interior.  Se hizo miércoles y no tuve tiempo de leer pero si de escuchar, salí a la calle y el grupo urbano me compuso de la nada un "relájate y vuelve a sentarte en la silla".  El jueves te haré el amor tan fervientemente que creerás vivir en lo azul y no en lo terrenal, mis frases tienen erotismo, sensualidad, dulzura, pasión, azúcar, fresas, nata, chocolate, lazos de seda y te prometo, que bucearé tanto en ese mar de letras que en tu memoria vivirá esa noche por siempre.  El único final feliz que conozco se llama orgasmo.

El viernes directamente no me pararé a pensar en lo que he hecho durante la semana, no me arrepiento de nada, saldré a escuchar música a gran volumen o si tengo suerte, me casaré con cualquier conversación que me endulce los oídos al compás de mis articulaciones.  Sábado aún con vida, tendré que encontrar a aquella chica que me escribe cartas anónimas declarando su deseo de mí, apostando todo mi ingenio en cada pista para poder encontrarla y suturar por siempre mis labios a los suyos.

¿Y el domingo? Me vas a permitir (tú que estás leyendo esto), que descanse de melodías o de letras con imaginación...

El domingo me lo estoy reservando para escribirte esto...compongo yo mi historia.

Continuaré mañana...

¿Preparado para otra semana?

sábado, 5 de enero de 2013

Cuando era un crío solía meterme debajo de las sábanas y hacerme un campamento nocturno imaginario. Sí, recuerdo que con esa linternita que todos tuvimos iluminaba el interior, dando menos miedo entonces, y ale, a crearse el particular mundo.  Daba igual el exterior, si hacía frío o calor, si eran las 00:00 o más de media noche, si me tenía que levantar temprano o no, que el mundo se acabase, que girase en lado contrario, que la reina de los gatos maullara...tu mundo era ese campamento nocturno imaginario.

Tropecientos años después esta noche lo he vuelto a hacer.  La cama ha empequeñecido junto con las sábanas o yo he crecido, no sé, pero quizás me decante por lo primero.

El caso es que lo echaba de menos, joder, tengo la [puta] sensación de que ese mundo exterior del que quería escapar aquel pequeño ha aumentado su velocidad y yo voy sin el cinturón puesto.  Nos hacemos mayores y sin darnos cuenta ha pasado otro año más.  Parecía que fuera ayer cuando estudiaba para exámenes de Enero de un desconocido 2012 y hoy me doy cuenta que me faltan 9 días para conocer los exámenes de Enero de otro desconocido 2013.

Por ello necesitaba frenar, parar el tiempo, incluso he quitado la barra de "Inicio" del ordenador para no ver la hora, no existe, sé que todo se ha parado fuera.  También necesitaba no pensar en las cosas que me rodean, en las que han pasado...escupir sobre el dolor de algunos sentimientos, fabricar rendijas para escaparme de la jaula y cerrar sesión en algunas redes.

Pienso que todos tendríamos que hacer esto más a menudo, no importa si ya somos mayorcitos, la vena infantil nunca se tiene que perder y menos si con ello, consigues que las demás venas fluyan mejor.  Encerrarte en la cueva de mantas de franela y neuronas intrépidas para no ver que aquella persona no te cita en sus epílogos del año, que te conteste con cuchillos recién afilados para que la hemorragia de tristeza con la que le hablaste (no sin antes reunir un ejército de valor) aumente aún más.  Tranquila, ese ejército ya se ha retirado.  O de aquellas otras que se disuelven como azucarillos en el café, como el sabor de un chicle en tu boca, intenso al principio, desaparecido al final...putas navidades.

Os escribo desde mi campamento imaginario, ese que ya no funciona...

Ya no evade, el exterior sigue estando ahí.

Y a ti, ¿te sigue funcionando?
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Licenciado en medicina con blog donde cuenta historias interesantes ocurridas con los pacientes, curiosidades médicas...te unes? No números, nombres!

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