martes, 19 de febrero de 2013

 
La mañana anterior fue la primera vez que le eché valentía a eso de acercarme a los pacientes.  Mi bata y yo, nos quedamos rezagados de los compañeros y decidí quedarme charlando con un anciano, aquejado de patología pulmonar, grave.  Hablamos de todo y nada, como toda primera conversación con alguien: de fútbol, de dónde era yo, de dónde él, cómo se encontraba...pero sobre todo del deporte rey.  Y es que él era del Barcelona y yo del Madrid, bien! (pensé) buen punto para empezar a entablar confianza, yo me metí con él y viceversa.  Le arranqué una sonrisa.
 
Al día siguiente de prácticas, entré en la sala de médicos de la planta y en la pizarra donde constan los pacientes, seguido del número de habitación de mi nuevo amigo estaba escrita la palabra "Éxitus".
 
Sinceramente os digo que por aquel entonces no sabía lo que significaba esa palabra, aunque mi razón me advertía que quizás era lo que no quería que fuera.  Efectivamente. 
 
Y es que, vivimos en un éxitus constante.  Mueren días en agendas, yacen memorias en coma y desgraciadamente, fallecen sentimientos a diario. Afortunadamente, también pasa a mejor vida el dolor.  Equilibrio perfecto.  Lo malo, es que este último parece que goza de inmunidad a toda vacuna con "olvidar" como principio activo.  No nos engañemos, tendemos siempre a recordar el dolor de determinada época por encima de cualquier otro sentimiento.  Aquí es cuando los de primera fila patrocinan las típicas frases de mirar hacia adelante, descubrir el lado positivo, hacerle cosquillas a la vida y tropecientos mil marchitos tópicos más que se supone que como agua de mayo aliviarán todas tus penas.  ¿Admitimos agua de mayo en vez de alcohol? ¿Es que acaso el mejor y más positivo de los psicólogos no se puede deprimir?
 
Mueren lectores a diario (ya no les gustas), followers (pensaba que...), amigos (se reencarnan en enemigos), enemigos (en amigos), células, creencias, principios, lunes, martes, miércoles....lunes, martes, miércoles...tu bolígrafo favorito (puta tinta), tu planta preferida (el verde dió paso al amarillo), tu Pou (un infarto, era obeso)...
 
Soy de los que piensa que, ese paciente que agonizaba, merece morir en paz y dejar de sufrir, que todos esos sentimientos, recuerdos, dolor, días y demás temas mencionados, si mueren es porque tenían que hacerlo.  Todo muy simplista, pero, ¿Me lo explicas tú mejor?.
 
Y quién sabe, quizás este "último" post sea la esquela de este blog, sólo el tiempo lo dirá. Cierto, también es susceptible de éxitus.
 
Me doy por satisfecho, le arranqué una sonrisa.

2 comentarios:

Virginia dijo...

Cada vez que leo cada blog, consigues que me meta dentro de todo lo que cuentas. Me gusta mucho la manera de expresarte y sobre todo el tema puesto que es muy importante sacar una sonrisa a los demás y sobre todo aceptar que las cosas acaban y las personas mueren.

El paciente y tú dijo...

Muchas gracias por tu comentario Virginia. En realidad es lo que trato en cada post, transmitir, llegar, lo considero lo más importante.

Espero seguir viéndote por aquí :)
Saludos!

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Licenciado en medicina con blog donde cuenta historias interesantes ocurridas con los pacientes, curiosidades médicas...te unes? No números, nombres!

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