lunes, 26 de septiembre de 2011


Como supondréis, hemos empezado nuestras clases.  Hoy en psiquiatría me ha llamado la atención el tema a tratar y más concretamente un caso que ha contado el profesor a raíz de la llamada "confidencialidad psiquiatra-paciente", denominado "Caso Tarasoff".

Tatiana Tarasoff
Se produjo en 1968, dos estudiantes de la Universidad de California en Berkeley, Tatiana Tarasoff y Prosenjit Poddfar comenzaron a salir.  La relación iba muy bien hasta que la chica decidió romper con Prosenjit, reaccionando este último con un serio trastorno emocional desembocando en un cuadro psicótico.  Este diagnóstico, fue realizado por su psiquiatra, el cual, como en toda relación médico-paciente aguardaba todos sus "secretos" hasta que Poddfar, le confesó que iba a asesinar a su ex-novia.

Claro, en aquella época se le planteó un gran dilema al mencionado psiquiatra, ya que, el compromiso de confidencialidad prevalecía sobre cualquier otra situación, ¿Advertir a las autoridades o guardar el secreto?.  El Dr. Lawrence Moore, psiquiatra de Poddfar, no lo dudó y recurrió a las autoridades del lugar y les avisó de la intención del joven de asesinar a su ex-novia.  Para mi asombro, en aquella situación, la policía no sólo no hizo nada por evitar el homicidio, sino que denunció al Dr. Moore por saltarse la confidencialidad con su paciente.  ¿Cuál fue el resultado? A los pocos días, efectivamente, Prosenjit mató a Tatiana.

Tranquilos, aquello supuso un gran golpe de efecto y se cambió la ley.  Se asentaron las bases de poder advertir por parte de los psiquiatras en determinados qué casos, a pesar de no cumplir el mencionado compromiso.

En la actualidad, un psiquiatra puede advertir a las autoridades pertinentes siguiendo un protocolo de actuación si así lo requiere la situación, como por ejemplo, si hubiese otro "caso Tarasoff".  Por otra parte, y salvando las distancias, también se les permite advertir a la pareja del paciente afectado con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), si este por sí sólo no quiere hacerlo.

En nuestra clase ha surgido un poco de debate sobre el tema, saltarse o no la confidencialidad. Claro, nuestro paciente nos cuenta sus secretos, sus confidencias, se supone que todo lo que nos cuente no puede salir de la sala, está confiando en nosotros.

Quería exponeros la pregunta, ¿Vosotros qué pensáis? ¿Se debe saltar ese compromiso de confidencialidad? Nos encantaría escuchar vuestras opiniones!

5 comentarios:

Ana M. dijo...

Me encanta el tema!! Justo estoy yo hablando estos días de plantear casos de este tipo en mi blog, porque me parecen muy interesantes!

No conocía el caso del que hablas. Qué fuerte! Y que se cambiara la ley a partir de ese momento me parece desde luego muy necesario.

A mí en psiquiatría no me contaban cosas así... Qué suerte! jeje.
Yo estoy con medicina legal ahora, y tengo ganas de que se metan con estos temas (ayer nos contaron lo de desvelar el secreto si la persona VIH se niega a contarlo a su pareja).
Yo creo que, si es por el bien común, sí que hay que desvelar el secreto pese a que el paciente confíe en nosotros a la hora de contárnoslo. Prevalece el bien común sobre el bien individual, ¿no?
Un saludo y seguiré pasándome por aquí

Irene Warman dijo...

Yo este tema lo estudié en Ética Médica, en qué casos está permitido que el médico revele las confidencias del paciente ...incluso creo que nos cayó en el examen, jajaja. Supongo que lo volveremos a tocar en Legal este año ... es un tema muy delicado.

Yo opino como Ana, se deberá saltar el secreto profesional si el fruto de esa acción y/o pensamiento puede poner en peligro el bien colectivo ...o en algunos casos, el bien individual.

Yo creo que (x ej) una mujer tiene derecho a saber si su marido es VIH+, ya que es una víctima y el médico tiene en sus manos evitar un fatal desenlace.
Imagínate que un paciente te cuenta que piensa poner una bomba en un centro comercial por algún tipo de manía o idea delirante ... ¿qué harías? Yo creo que la conducta recta en ese caso es avisar a las autoridades ...

En fin! Un tema muy amplio y delicado. Buen post, compi.

Un saludo.

El paciente y tú dijo...

Totalmente de acuerdo con vosotras compañeras.

Rescaté este tema porque me sorprendió, y más aún el desenlace de aquel caso. Nos contaba también nuestro profesor, que a lo largo de la historia, la medicina, y más concretamente lo psiquiatras han aprendido a fuerza de errores y contratiempos, y a mi parecer este fue uno de ellos.

Ana M. encantados de que nos leas, pásate y comenta cada vez que quieras chica!

saludos!!

Maria José dijo...

Realmente, si consideras que está en peligro la vida o la integridad de una persona,¿no vale más eso que el compromiso de confidencialidad que tienes con tus pacientes?

Por otra parte, se trata de una intención de asesinato. Si en cambio fuera contando detalles que comprometieran la reputación del paciente, ahí ya cambia la cosa, ¿no creeis?

Yo también estoy dando Psiquiatría y Bioética este curso, y exponen casos realmente interesantes.

Por cierto, ¿sabéis dónde puedo encontrar casos clínicos de Bioética para un trabajo?

Gracias de antemano. Una entrada muy curiosa.

¡Un saludo!

El paciente y tú dijo...

Hola Maria José!

La verdad es que tienes razón, hay que diferenciar o saber deducir muy bien qué temas son los que tienen que mantener intacta la confidencialidad entre médico-paciente y qué otros la deben romper. No es lo mismo revelar secretos íntimos y descriptivos de una persona a guardar los pensamientos peligrosos u homicidas de otra, para nada.

Llevo un rato pensando dónde podría encontrar casos clínicos de bioética, pero es que yo no he tenido esa asignatura como tal, sólo psiquiatría y leves pinceladas de psicología en otra. Lo siento.

Saludos!

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