miércoles, 5 de octubre de 2011

En esta ocasión, publicamos para engordar nuestra sección "curiosidades médicas", de la mano de un artículo que quizás os sorprenda.  Hace unos días, de casualidad ojeé el típico kiosko de la esquina de la calle y más concretamente una de las revistas que más me gusta "National Geographic".  Este mes incluyen una edición especial denominada "Cerebro y emociones" con un sinfín de interesantes artículos relacionados con el tema, está genial, os invito a que la compréis si aún la podéis conseguir.


Precisamente, uno de los artículos que por ahora (obviamente aún no me leí todos, el tiempo es oro o incluso  más caro) me ha llamado más la atención es precisamente uno titulado como la entrada de hoy "El estrés y la memoria".  Os contamos un poquito la esencia y por ende, lo más interesante del mencionado texto.

Os hacemos una pregunta, ¿Habéis caído en la cuenta  de que, recordáis mejor aquello que os supuso un "estrés emocional"?  Es decir, ¿Qué recordáis mejor, vuestro primer día de trabajo o cuando leísteis hace 2 meses un artículo como el que estás leyendo?  Seguramente dibujarías cada detalle de la primera opción, pero no tanto de ese post pasajero, ¿Por qué?

Bien, se ha descubierto que todas las experiencias que tienen un impacto emocional se recuerdan con facilidad, pues por ejemplo, ni las tragedias ni las alegrías se olvidan.  Todo reside en una explicación hormonal, ya que, ante tales hechos que nos han supuesto una emoción, la glándula suprarrenal secreta adrenalina y cortisol, las llamadas "hormonas del estrés".  Éstas, desempeñan un papel muy importante en la creación de recuerdos sólidos y duraderos, pero, si os habéis percatado, su secreción es posterior al suceso, ¿entonces?  Los recuerdos se nos "graban" de forma lenta y paulatina, con el tiempo, no ocurre en el momento, es decir, se graban en nuestra memoria como se graba una película en tu ordenador, se necesita un tiempo y de forma progresiva.

¿Cómo se ha llegado a saberlo?...

Se han realizado experimentos en primera instancia con animales, en concreto con ratas de laboratorio.  En el artículo se citan varios ensayos pero os resalto uno que me ha llamado la atención.  Se colocaron varios ratones en diferentes cubículos por separado, donde en cada uno de ellos se colocaron dos objetos. Como sabéis, los ratos tienen un instinto de curiosear e inspeccionar todo, por tanto, examinaron esos dos objetos.    Luego, se retiraron las ratas de los cubículos y a un grupo se le inyectó noradrenalina (secretada por la amígdala cerebral gracias a las hormonas del estrés antes mencionadas) y a otro grupo, un fármaco que bloquea la acción de la noradrenalina.  Pues bien, al día siguiente, se cogieron de nuevo las ratas y se introdujeron en los cubículos, pero con la diferencia de que habían cambiado uno de los objetos por uno nuevo, es decir, que no conocían.  Sorprendentemente, aquellas ratas a las que inyectaron noradrenalina curiosearon más el objeto nuevo y obviaron el del día pasado, ya que lo recordaban perfectamente a causa del aporte extra hormonal.  En cambio, las ratas que habían recibido el fármaco bloqueador de noradrenalina, se detuvieron el mismo tiempo en los dos objetos.  En este último caso, el recuerdo del día anterior no se había consolidado.

Y en humanos...

A un grupo de personas se les expuso a una serie de imágenes (unas emocionalmente neutras y otras de contenido emotivo), conectados a un escáner cerebral que detectaba la actividad cerebral.  Pues bien, el cerebro humano "trabajaba" con más intensidad y más acelerado cuando se enfrenta a imágenes emotivas, la amígdala cerebral secretaba más cantidad de noradrenalina y los participantes en el estudio, semanas después recordaban con mucha más nitidez las imágenes cargadas de emociones.

En definitiva...

"Las numerosas pruebas procedentes de los estudios en humanos y animales indican claramente que, tanto si la activación emocional es ligera o intensa, los recuerdos de las experiencias emocionales se conservan bien, y que los procesos fundamentales que lo hacen posible son la liberación de las hormonas del estrés y la consiguiente activación de la amígdala.
A pesar de que el estrés crónico es perjudicial para el funcionamiento de la memoria, una vez más podemos decir que las emociones son altamente adaptativas; al reforzar el recuerdo de las experiencias que más nos han impactado, nos ofrecen una información vital para la supervivencia."

Como veis, todo tiene un por qué en medicina y en este caso, en nuestra memoria.  Esperamos que os haya resultado interesante el artículo, ¡prometemos más!


Artículo de "National Geographic" escrito por James L. McGaugh, neurobiólogo, Departamento de neurología y conducta, Centro de neurobiología del aprendizaje y la memoria, Universidad de Califronia, Irvine, Estados Unidos.

2 comentarios:

Luchida dijo...

Hostias qué curioso. Se entera una de cada cosa antes de dormir... jejeje.

Drew dijo...

Es decir, que cuando estudie el último examen de la carrera, si me pego un buen susto no se me olvida?Me parece buena opción...

Es broma, me ha parecido muy interesante :-) Besos!

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