miércoles, 9 de marzo de 2011

Sigo con mis prácticas en Nefrología. La verdad, no las voy a recordar como las más interesantes, no me llama para nada la especialidad, el riñón es algo necesario para vivir, pero no dirigirá mi trabajo el día de mañana. A pesar de todo ello, sigo sacando conclusiones y moralejas sobre la medicina gracias a estas desdichadas prácticas. Os cuento...

Arrastraba síntomas de un buen resfriado todo el fin de semana y el lunes finalmente se mostró en todo su esplendor, dejándome grogui. Dejé a mi subconsciente mañanero del martes la libre elección de ir a las prácticas o quedarme en la cama, pero increíblemente me sentía mucho mejor, sin los agobiantes mocos y allá que fui al hospital. Y para qué lo haría...

Me tocaba rotar por otra sección de nefrología, hemodiálisis, debo de estar la última semana de prácticas ahí y era el primer día, y ya se sabe, el primer día nunca es fácil. Totalmente cierto, me tocó lidiar con una doctora (mi brújula en esta semana) con un cabreo de tres pares, saliente de guardia (es decir, con pocas horas de sueño) y con una jornada aún por delante intensiva.

Para más inri, mis mocos volvieron (eché mano al bolsillo de la bata, ¡yuju! Llevaba pañuelos aunque pocos), mi dolor de cabeza hizo acto de presencia otra vez y mi malestar general se volvió a agudizar, ciertamente, iba a ser una mañana larga (miré el reloj, ¡ouch! Son sólo las 9:30!!).

Resfriado aparte, la doctora estaba con ese humor porque le habían adjudicado un par de pacientes que estaban en prehospitalización listos para ingresar y subir a planta, los cuales iban a ser ingresados sin ningún criterio médico, y mucho menos nefrológico. Además, no tenían ninguna historia clínica hecha (sólo constaba el motivo de consulta), uno refería dolor mandibular y en el cuello, es decir, nada que ver con el riñón y la otra paciente, era una paciente de 87 años que estaba siendo dializada (por insuficiencia renal), en muy mal estado general tanto físico como mentalmente a causa de lesiones cerebrales. Como veis, no tienen nada que ver con nefrología, pero la doctora se tenía que encargar de ellos. Esos pacientes llevaban en prehospitalización desde la tarde anterior, esperando ser examinados por el especialista (mi doctora), sin ningún papel hecho, sin ninguna historia clínica realizada y sólo con unos análisis pedidos por control. Increíble. Pues imaginad, mi médico, su cabreo y mi resfriado y yo allá que fuimos, los examinamos, nos hinchamos a pedir pruebas que tenían que haber sido pedidas ya y allá que nos metimos en los ordenadores de nefrología para dejar constancia de todo.

Mierda, me he terminado los pañuelos. ¿Hora? Las 11...En este momento pensé en cómo ingeniármelas para aguantar con un sólo pañuelo y mi nariz-manguera de mocos hasta las 13:00.

¿Me creéis si os digo que a partir de las 11 y hasta las 12:45 mi doctora no hizo otra cosa más que escribir en el ordenador? Tratamientos, diagnósticos, petición de pruebas, juicios clínicos y más y más cosas. En una ocasión se volvió hacia mí y me dijo, “Ves, en esto también consiste ser médico, escribir en el ordenador una novela”. Seguro que muchos de vosotros cuando habéis estado acompañando a algún familiar o si vosotros mismos habéis estado ingresados en planta, os habréis preguntado en más de una ocasión ¿Por qué no pasa ya el médico? ¿Dónde estará? Simple y llanamente en la mayoría de las ocasiones) siendo preso de la burocracia médica con la que tiene que hacer frente día a día.

La verdad es que me entristece un poco pensar en que en la carrera te intentan hacer ver que el paciente es lo primero, lo más importante, y que luego, cuando estás ejerciendo, el tiempo dedicado a estar con tu paciente, es de 10 minutos para luego tener que dedicar casi 60 en escribir un millón de cosas. Y sigo creyendo, ¿Eso quien lo sufre?

Mocos aparte, se supone que informatizar toda la evolución y seguimiento del paciente es bueno para este, pero sería interesante saber lo que les gustaría en este sentido. El día de mañana me armaré de valor y preguntaré a algún paciente si prefieren tener su historia clínica perfectamente archivada, escrita e informatizada o por el contrario, que su médico estuviese mucho más tiempo a su lado, interesándose por su estado.

PD: yo sigo con mi piscina de mocos y un cementerio de clínex a mi cargo!

6 comentarios:

Miriam dijo...

:) He encontrado este lugar hace poquito! Muy buen blog.

P.D. A mi tampoco me gusta la Nefro... :P

Un saluditoo!

Irene Warman dijo...

Pues tras mi rotación por el servicio de Nefrología, es una de las especialidades que no descarto :O
No sé si es porque me trataron muy bien y aprendí mucho, pero me gustó.

Por otra parte, es muy triste que el paciente tenga que pagar el pato de las malas gestiones, y por desgracia es algo que está a la orden del día :/ Los pacientes no tienen la culpa, y yo he visto a médicos pagarlo directamente con ellos, con su mal humor y todo eso.
Yo espero no ser así, pero habría que ponerse en situación.

Que te mejores del catarro ;)

El paciente y tú dijo...

Gracias por el comentario Miriam!! Nos encanta encontrarnos con más compañeros! Participa cuando quieras.

Pues sí Irene, una pena que al final, quien lo pague siempre sea el paciente. Yo he visto a médicos que llevan a lo mejor 30 años ejerciendo, y tendrías que ver lo bien que tratan a los pacientes, como el primer día supongo, así es como se debería. Por otra parte, sigo sin entender por qué nosotros pasamos más minutos delante del ordenador o escribiendo en cualquier sala en vez de estar más con el paciente, animarle y demás. A mí me gustaría que fuera así...

Gracias! Ya estoy mejor de las maluras! :-)

Mike MC dijo...

Buenas!

Por tu testimonio da la impresión de que recelas de la historia clínica. No creo que precisamente a la historia clínica se le pueda considerar "burocracia". Dedicar un tiempo en hacer una buena historia clínica es vital de cara al paciente. Que otro profesional no haya hecho sus deberes y entonces a ti te toque hacer el doble ése ya es otro cantar, pero la culpa no es de la historia clínica, sino de la dejadez de algunos. Tener una historia perfectamente archivada, escrita e informatizada (que a mi juicio es esencial) no quita para que se le pueda dedicar el tiempo que necesite cada paciente. ¿No has visto a mucho adjunto perder miserablemente el tiempo a lo largo de la mañana?

Pd. A muchos les vendría bien recibir clases de mecanografía. Escribir con dos dedos y mirando el teclado es una opción que consume demasiado tiempo xDD

El paciente y tú dijo...

Hola Mike!

Quizás me expliqué mal en algún punto, pero para nada estoy en contra de la historia clínica. A mí me han enseñado, que dicho documento se realiza en base al paciente, es decir, él es el protagonista y como tal, se debería de llevar la mayor fracción de tiempo que tiene en la mañana el médico y para nada es así. Yo me refiero con el término "burocracia", en perder media mañana delante de un ordenador escribiendo más y más letras, habiendo pasado sólamente con el paciente (y haciéndole la exploración incluida) unos 5 minutos. A eso me refiero. Sé mecanografía y escribo rápido, pero sigo prefiriendo más contacto con el paciente.
Por otra parte, por supuesto que para el enfermo es esencial tener su historia correctamente escrita e informatizada, pero lo que yo demando, es que halla más contacto "humano" con él, cosa que la gran mayoría de compañeros no hace.

PD: a mí me pone nervioso cuando les veo "pescando" las teclas!!! jajaja XD me parto interiormente..

Mode dijo...

Hola! Creo que aquí os vendría bien el punto de vista del paciente. Yo, como enferma crónica, y con un historial que ni la biblia en verso, sé de buena mano lo que tenéis que pasar los "pobres" médicos con la "burrocracia", como le llamaba un profesor mío en la universidad. Llevaba dieciocho años en un hospital, en el servicio de Reuma, que es la especialidad que trata mi LES, con mi médico (le llamo "mi" médico porque nos conocemos tanto tiempo que es como de la familia); pero a éste le ofrecieron desempeñar un cargo de mayor categoría y responsabilidad en un nuevo hospital y (muy a su pesar, porque llevaba muchos años al frente de Reúma y tenía mucho aprecio al equipo que había formado y consolidado), tuvo que trasladarse, con todo lo que ello supone (bastante traumático debió haber sido, según mi entender). Pero tuvo la suerte de que le concedieran a cambio sus exigencias y se llevó consigo a los miembros del equipo de más confianza y a "sus" pacientes. Imagináos el trajín de cambios, el papeleo, la adaptación, empezar de cero... El nuevo hospital es un caos, y la gente se queja, siempre en la consulta veo la disconformidad con el retraso, los errores y las malas caras del personal por parte de los pacientes y tengo que callar por no montar el pollo defendiendo a las pobres enfermeras y a los médicos que no tienen la culpa de ello (qué más quisieran ellos que estuviera ya todo listo y sin colas ni esperas y que los pacientes estuvieran debidamente atendidos!). Pero fallan los ordenadores, el tiempo se viene encima, se empieza a trabajar cuando aún no está todo organizado ni las obras terminadas y todo se acumula. Por eso, desde mi punto de vista, apoyo la labor burocrática del médico tanto como la del trato persona a persona, porque es indispensable para el tratamiento y control de la enfermedad, y sólo puedo darles ánimo y pedirles paciencia, porque es su trabajo, y calma ante las protestas de los pacientes ya que no pueden hacer otra cosa que cumplir con lo que les toca. Un beso.

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