
Ayer me sentí como un niño después de mucho tiempo. Quizás tuvo que ver que era víspera de Reyes pero, esa sensación de sonrisa de crío mezclada con impaciencia infantil hacía tiempo que no la experimentaba. Pasé casi el día entero buscando el regalo para mi sobrino (al final encuentras donde menos te lo esperas como siempre), lo escondí cuan perro entierra su preciado hueso, cogí caramelos...